Historia e Historias

Susto en un funeral. El despertar de un cadáver.

Susto en mitad de un funeral.

Curioseando por la red descubres historias realmente curiosas. Hoy voy a citar anécdotas de supuestos muertos que dieron un susto a los invitados a su propio funeral. Este artículo podríamos decir que es la continuación al que aparece en nuestro blog sobre resurrecciones que no son tales y curiosidades sobre el tema.

Primer susto. Kumar Marewad.

Esta historia ocurrió hace bien poco en La India. Kumar es un joven de algo más de diecisiete años que vive en una pequeña aldea. Esta aldea se llama Managundi y el susto que se dieron algunos de sus vecinos no lo olvidarán nunca.

El joven Kumar fue mordido en la calle por un perro. El perro en cuestión no era una mascota de nadie, sino uno de los perros callejeros que circulan en muchas ciudades del mundo.

Debido a dicha mordeduras el joven hindú enfermó. Sufrió fiebres muy altas y acabó conectado a un respirador con muy pocas posibilidades de sobrevivir.

Finalmente los médicos informaron a la familia que Kumar moriría en poco tiempo si era desconectado del respirador y que debían tomar una decisión sobre que hacer con él.

Finalmente y ante la realidad que se les presentaba decidieron llevarlo a su casa para que muriera allí.

Muy pronto Kumar dejó de moverse así que todos pensaron que había muerto y se comenzó a preparar el ritual para el funeral hindú de Kumar.

Estaban ya saliendo de la aldea cuando de pronto el joven comenzó a mover brazos y piernas y a respirar con mucha rapidez. Imaginaos el susto de los portadores del féretro.

Finalmente todo se aclaró. Lo llevaron al hospital y le diagnosticaron Meningoencefalitis debido a la mordedura del can. Cosas de la ciencia.

Segundo susto. Sandeep.

Este segundo susto también tuvo lugar en La India. La India es un país que muy extenso donde podemos encontrar múltiples culturas, bellezas, flora y fauna.

Por la situación que tiene en el globo terráqueo existen dentro de este subcontinente extensas zonas de selva. Esta historia sucedió en una de estas selvas hindues.

Nuestro protagonista en esta ocasión se llama Sandeep y tiene veintitrés años. Sandeep trabajaba en la selva de Madhya Pradesh talando madera. En el transcurso de la jornada laboral fue mordido por una serpiente venenosa y cayó prácticamente fulminado.

Como aún respiraba su familia lo llevó a un curandero local para ver si esto era posible. Pero no fue así y se decretó la muerte del jóven.

El rito funerario se inició y el susto se produjo en la última fase de este. Como ya sabemos en La India los cuerpos son incinerados en una pira. Cuando se disponían a encender esta Sadeep comenzó a gritar a pleno pulmón.

La decisión de los asistentes fue llevarlo de nuevo al mismo curandero. En este caso el desenlace si acabó siendo fatal ya que Sadeep murió a las pocas horas.

Otro susto para recordar toda una vida.

Tercer susto. Kelvin Santos.

Ahora nos trasladamos a Brasil. En esta ocasión os vamos a relatar un hecho con un infantil protagonista.

Este niño vivía en el distrito de Icoaraci al noroeste de Brasil. El hospital de referencia en aquella población es el Hospital Abelardo Santos. Ingresó afectado por una insuficiencia respiratoria que le había acarreado una fuerte deshidratación y que estaba agravada con una neumonía.

Un médico de dicho hospital certificó al poco de ingresar la muerte del niño. Cuando se supo la fatal noticia se comenzó a realizar el funeral del niño.

Pero el niño no estaba realmente muerto. En mitad de su funeral despertó. Sus padres sin dudarlo lo llevaron nuevamente al mismo hospital esperando que hubiera alguna esperanza de salvarlo. Esto no fue posible, el niño ya ingresó cadáver y de allí volvió de nuevo a la funeraria para finalizar en el cementerio.

Cuarto susto. Resurrección en Filipinas.

En este caso estamos hablando de una niña muy, muy pequeña. Cuando sucedieron los hechos que os vamos a relatar solo contaba tres años y no tendría tiempo de cumplir ninguno más. Sin duda una tristeza sin igual para la familia.

Esta historia ocurrió en Filipinas y fue una historia viral porque se grabó el momento del despertar en video.

También sucedió en un hospital y también el diagnóstico fue erróneo sin duda. La pequeña entró en el hospital con fiebre muy alta y murió al día siguiente de haber sido ingresada.

Este susto ocurrió durante el período del velatoria. Cuando la familia estaba recibiendo el pésame de los asistentes a dicho velatorio sucedieron los hechos.

La pequeña filipina despertó y la reacción de los que allí estaban fue de alegría desbordada. La pequeña no sabía donde estaba lo cual se notaba en su expresión.

Pero la alegría duró poco. Transcurridas unas horas cayó en un coma profundo del que ya no despertó. En esta ocasión si que se llevó el funeral hasta el final.

Susto y alegría se mezclan en esta historia asiática.

Quinto y último susto. Y sucedió en China.

Vamos a dejar a los niños a un lado y vamos a contaros una historia de un anciano.

Nuestro último susto sucedió en China, concretamente en la provincia de Sichuan. Este abuelo chino contaba con setenta y cinco años de edad y estaba débil y enfermo desde hacia algún tiempo.

En esta ocasión, y esto es real, no es debido a un diagnóstico médico. El hijo y otros familiares que atendían a este hombre pensaron que había muerto porque parecía que no respiraba y tenía tanto las manos como los pies fríos.

Así que ni cortos ni perezosos se prepararon para organizar un funeral como debían. El rito chino tiene unas características muy especiales, y entre ellas está la exposición del cuerpo en una zona muy determinada de la casa. El cuerpo está rodeado de flores, velas y otros adornos.

La sorpresa de todos fue que en el momento del velatorio este ciudadano chino levantó la tapa del ataúd y se sentó. Ante la mirada atónita y la cara de susto de todos y su propia sorpresa preguntó si ese era su funeral.

Por poco se muere y esta vez de verdad.

Os hemos contado en este artículo algunas historias curiosas. Unas graciosas, otras tristes. Pero todas tienen algo en común. Un susto morrocotudo.