azucena
Flores

Azucena. La pureza blanca.

Azucena. Una flor evocadora.

Azucena. La primera vez que pronuncié su nombre en voz alta me encantó. Es un nombre que te llena la boca. Tiene una suavidad en su pronunciación que pocas palabras consiguen. Pero al mismo tiempo es un palabra contundente, que llena. Diréis que es una tontería pero a mi el pronunciarlo me produce incluso sensación de paz y armonía con el universo. No sé, es una sensación muy personal e íntima.

Hace poco en un blog lei: ” Mi madre eligió esta flor para mi pequeño hermano. Cada domingo al visitar su tumba colocaba botones aún cerrados de azucenas blancas. Pues fue el olor que percibió el día que falleció en su cuarto”.

Las azucenas tienen dos características que en esta historia se reflejan. Por un lado las más conocidas son blancas. Como ya sabéis cada color tiene un significado especial que combinado con las flores que usemos varia ligeramente. El blanco es inocencia y pureza ¡Que hay más puro e inocente que un niño!

Por otro lado la azucena tiene una característica muy especial. Su aroma es mucho más intenso cuando se acerca la hora de su muerte. Que queremos decir con esto, que en esta historia se mezclan inocencia y muerte de una curiosa forma.

La azucena y sus nombres.

 

La azucena es una planta que pertenece al género lilium. Este genero de flores comprende más de cien especies diferentes.

El nombre científico de esta flor es liliumcandidum aunque comúnmente se denomina de múltiples formas. La más habitual es azucena, por supuesto, o lirio. Pero según la zona geográfica en que la encontremos se puede llamar de otras formas.

En España por ejemplo se las conoce como narciso trompón (debido a su forma), cebolla de los prados, campanilla tragona, martagón o flor de ángel.

Localización de la azucena.

La azucena es originaria de la cuenca mediterránea aunque existen especies silvestres distribuidas por diversas partes del mundo en la actualidad.

Lo más habitual es encontrarlas en el hemisferio norte. Aproximadamente doce especies son endémicas de zonas de Europa. Existen dos de América del Norte y entre cincuenta y sesenta especies se pueden encontrar en Asia.

En España podemos encontrarlas en la cordillera Cantábrica y los Pirineos principalmente.

Es importante distinguir entre la azucena silvestre, que es de la que estamos hablando principalmente, y los híbridos. Como ocurre con gran cantidad de flores en la actualidad la investigación ha creado especies más resistentes, bellas y con aromas más profundos.

Esta investigación sucede más intensamente desde mitad del siglo XIX, no solo para la azucena sino para todas las flores que se utilizan en arreglos florales y jardines en general.

Rasgos principales de la azucena.

La planta de la azucena puede alcanzar el metro de altura sin dificultad. Se caracteriza por poseer un bulbo de grandes proporciones.

En cuanto a sus hojas son alargadas y lanceoladas, de un verde intenso. Sus flores se nos muestran en grupos parecidos a un ramo de flores. El número máximo de flores que puede encontrarse en uno de estos ramos es de quince, aunque los hay de mayor número excepcionalmente.

Las flores tienen una forma parecida a la de una trompeta con tendencia a inclinarse hacia el suelo.

La floración se inicia en primavera, aunque el cénit, cuando más podemos disfrutarlas es en verano.

Las flores más conocidas de la azucena son de color blanco. Pero existen variedades de otros tonos como anaranjado, púrpura, rosa o amarillo.

La azucena silvestre.

Los híbridos pueden tener múltiples cualidades según lo que cada florista necesite o quiera conseguir. Nosotros vamos a hablar de la azucena silvestre que es la que nos interesa ahora y luego os daremos unas pinceladas de las cultivadas.

Es una flor muy aromática. El olor es profundo e intenso, aunque no en todas sus variedades. Este aroma que desprende esta flor se percibe sobretodo durante la noche.

Tiene unas propiedades medicinales contrastadas. Aunque puede producir episodios de vómitos son muy efectivas para tratar episodios epilépticos o de espasmos. Debidamente usadas ayudan en tratamientos contra el cáncer, sobretodo en casos de leucemia.

La azucena y la mitología griega.

La mitología de la Grecia clásica tenía historias que explicaban cualquier cosa que tuviera relación con la tierra y siempre relacionada con sus dioses, semidioses y héroes.

La azucena no es diferente. En este caso tiene que ver con el nacimiento de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

“Júpiter arrimó al pecho de juno y acudió tanta leche, que después se derramó gran cantidad. La que corrió por el cielo se llamó vía láctea, por la mancha blanca que imprimió en él, y la que cayó en tierra acertó a dar sobre los lilius o azucenas, que siendo antes de color roza le mudaron en blanca.”

Vamos a cultivar la azucena.

La azucena, en el clima adecuado, es una planta muy agradecida y fácil de cultivar. Necesita principalmente un clima suave donde las temperaturas se encuentren entre los dieciocho y los veinticuatro grados centígrados aproximadamente.

Si decidimos colocarla en el interior de nuestra casa, lo cual es factible, debemos seguir unos consejos básicos y sencillos. No colocarla en lugares donde haya corrientes frías de aire.Tampoco que esté cerca de electrodomésticos, porque el calor de los motores le perjudica enormemente. Por último que no este en lugares donde la luz artificial sea muy intensa. Nada más.

Sembrar los bulbos de azucena.

En el caso de la azucena el ph de la tierra no es tan importante como en otras plantas o flores. Lo que es importante respecto al suelo es que esté bien drenado.

Debemos hacer unos agujeros de unos ocho centímetros de profundidad. Estos agujeros deben estar separados entre si algo más de un palmo al menos.

En el fondo de esos agujeros colocaremos una fina capa de fertilizante (a poder ser harina de hueso). Se coloca el bulbo  y se cubre. El lugar donde hayamos plantado el bulbo debe tener por encima un montículo de la misma medida que el hoyo aproximadamente, es decir, unos ocho centímetros.

Después de este proceso procederemos a un primer riego muy ligero. Se trata de humedecer la tierra, no de embarrarla.

Un consejo que os beneficiará en la plantación es colocar alrededor del monticulo hojas secas o recortes de poda que ayuden en su nutrición. Y ya está.

Significado de la azucena.

La azucena no es muy habitual en coronas de flores en los funerales, aunque se puede emplear. Su uso es más normal en ramos de novia por ejemplo debido a su belleza y a su color blanco.

La azucena, sobretodo la blanca, significa inocencia, pureza y elegancia. Es una característica de las flores blancas en general. Si la relacionamos con un enlace matrimonial significa el deseo de una unión pura y eterna entre los cónyuges.

Esta es la azucena.